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Sexo virtual, ¿solución o problema en la pandemia?

Julieth Diprieto De Kammerer. Sexóloga y escritora de la Saga de la Gurú del Sexo. Foto: Imagen de Jan Vašek en Pixabay y cortesía.

Esta nueva normalidad llamada ‘coronavida’ ha dado y dará para reinventarnos en cada cosa que nos permita asemejar nuestra vida actual a la que llevábamos. El principio en estos momentos es: cuarentena, sinónimo de estar aislados. La situación se ha salido de control al pensar que solo serían 40 días, cuando todo se volcó a más de tres meses a nivel mundial.

Esta es la conclusión de esta pandemia: el hombre es un ser social por naturaleza. La navegación en internet ha aumentado y más aún la cantidad de horas que pasamos en redes sociales. Necesitamos pasión, amor, relación y contacto humano para, no vivir, sino sobrevivir.

Las modelos ‘webcams’ son uno de los tantos rubros que muchos no conocían. ¿O sí? La joven con ropa ‘sexy’, disfraces eróticos o desnuda que baila, o que también habla con cualquier persona que pague por su tiempo al frente de la cámara encendida.

Ella se encarga de aliviar las penas de tu mallugado corazón, te ilusionará como el quinceañero que necesita que le digan las primeras palabras de amor o te ofrecerá fogosos movimientos que te calentarán y llevarán hasta masturbarte. De ahí no pasara. Aunque depende, ¿has escuchado que el amor traspasa la pantalla?

Y sí, los casos caen como granos en la mesa y las chicas se involucran con los que suelen ser sus clientes; ellos se ennovian, algunos se casan y hasta logran tener una familia con estas jóvenes que no han cometido ningún pecado.

Sin embargo, el tema que está dando de qué hablar es el alto surgimiento de socios en comunidades que buscan encontrar pareja u otras alternativas amatorias llamadas agencias matrimoniales o plataformas de encuentros como Tinder y Grindr.

De hecho, han aumentado en un 40 % los suscriptores mujeres, hombres, heterosexuales y pertenecientes a la comunidad LGTBI que esperan encontrar al amor de sus vidas.

La rapidez de la resolución sobre con quién pasar el resto de su cuarentena se ha convertido en un afrodisiaco para solteros que han buscado por tierra y mar personas a su gusto.

No obstante, el bloqueo momentáneo de los aeropuertos ha sido el pero para conocerse en persona. Por el momento, lo más importante es sobrellevar la caótica soledad. Así se están enamorando muchos que seguramente llegarán a dar el sí, primero virtual y luego físicamente.

Hay otro grupo que se ha vuelto tendencia: los ‘daddy’ y los ‘baby sugar’, un modelo económico y comercial muy atractivo, un gana–gana cuestionado en muchos países que hasta ha sido etiquetado como prostitución. ¿La razón?

Caballeros de cincuenta años (‘sugar daddies’) dispuestos a financiar una relación con una chica de 20 o 25 años menos (‘baby sugar’) que necesita pagar sus lujos, la universidad, los gastos propios o de la familia. Ella lo acompaña en sus reuniones sociales, en algunos encuentros sexuales y, sobre todo, lo asiste emocionalmente para evadir el día a día de su rutinaria vida.

Algunos pensarán que esta cuarentena ha afectado este modelo transaccional, pero más equivocada la información para dónde.

Ellos se las ingenian para mantener su clandestina relación cuando permanecen solos en el hogar y sin distracciones. Hacen las transferencias desde sus ‘apps’ y al tiempo se reinventan solicitando calientes y atrevidas fotos o videos que ayudan a mantener viva la pasión.

No solo los integrantes de esta modalidad económica se reinventan, también las páginas o agencias donde se conocieron. Están creando aplicaciones con nombres financieros para que ellos sigan enviando las mensualidades sin dejar huellas en los extractos bancarios; por su lado, ellas envían sus fotos e información íntima sin que sus identidades peligren en la web y así sigan mantenimiento el anonimato.

Es precisamente este intercambio de información confidencial, personal e íntima: el ‘sexting’, el que se presta para que un mal manejo en cualquiera de los nuevos modelos de relaciones virtuales se convierta en un dolor de cabeza para cualquiera. El ciberacoso y la ciberextorsión es la reinvención de los delincuentes que te pueden robar, además de tu dinero, la paz y tranquilidad.

Por eso:

– Presta atención a qué tipo de fotos o videos envías a la otra persona; usualmente sabemos con quién empezamos una relación, pero nunca con quién la terminamos.

– Procura tener tu material íntimo fuera de tu celular; en caso de robo o pérdida debería eliminarse, pero si deseas mantenerlo, tu computador podría ser una buena opción si eres su único usuario y tiene contraseña.

– Si estás resuelto a hacer material íntimo, procura no mostrar tu rostro, cicatrices, tatuajes, lunares o señas reconocibles.

La vida ha cambiado y estamos asumiendo transformaciones que implican nuestra sexualidad; todo es válido para mantener la llama de la pasión y el erotismo, excluyendo prácticas o personas que nos lleven a menoscabar nuestra dignidad.

Cuídate y ten presente una pregunta al compartir contenido de tu propiedad: ¿qué pasaría si esta información se filtrara en internet?, ¿me perjudicaría familiarmente?, ¿me afectaría moral o económicamente?

Julieth Dipietro B.

Sexóloga y escritora de la saga ‘La gurú del sexo’

Instagram y Facebook: @diprietobravojulieth