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Los secretos de ‘El Hipnotizador’ de HBO

Foto: Cortesía HBO

A propósito de la serie exclusiva de HBO ‘El Hipnotizador‘ basada en el cómic de los argentinos Pablo De Santis y Juan Sáenz Valiente, cuya producción es bilingüe, en portugués y español, y cuenta con talentos de Argentina, Brasil y Uruguay, conversamos con su protagonista, el argentino Leonardo Sbaraglia.

 

En la segunda temporada de la serie hemos visto como su protagonista, Arenas, está dispuesto a realizar su mayor deseo: irse a donde nadie lo conozca y abandonar su función de hipnotizador. Sin embargo el pasado insiste en perseguirlo y las situaciones hacen que tenga que utilizar sus técnicas de hipnosis, desenterrando los secretos de quienes se cruzan en su camino. Así, mientras intenta ayudar a los demás, el protagonista enfrenta un nuevo drama personal.

 

Esto nos contó Leonardo Sbaraglia, el actor que interpreta a Arenas:

 

¿Qué cambió en el personaje de Natalio Arenas con respecto a la primera temporada de El Hipnotizador?

 

En esta temporada la audiencia va a encontrarse con un Natalio Arenas rejuvenecido, mucho más vital y al mismo tiempo un personaje que vuelve a encontrarse con la experiencia de la pérdida, que quiere recuperar ese amor perdido de la primera temporada. Arenas puede volver a encontrase con su posibilidad de amar, al sacarse el peso del hechizo que lo había adormecido en la primera temporada.

 

El Hipnotizador es una serie hablada en dos idiomas, español y portugués. ¿Cuáles fueron las dificultades de trabajar en una producción bilingüe?

La idea original era producir la serie enteramente en portugués. Pero luego, por una decisión acertada de HBO, se optó por construir la historia sobre una base bilingüe. En la primer temporada fue una experiencia muy interesante, al comienzo fue difícil de resolver y ese desafío terminó transformándose en una virtud. Todos los que participamos de la producción, en ese encuentro multicultural, aprendimos mucho con ese intercambio, y se terminó creando un nuevo lenguaje.

 

¿Y cómo viviste la posibilidad de trabajar con un elenco y equipo de producción multicultural, integrado por actores, productores y realizadores de diferentes nacionalidades?

 

Lo más difícil no estuvo relacionado al lenguaje sino a la necesidad de establecer un código de actuación común, ya que los actores argentinos, uruguayos y brasileros tenemos diferentes maneras de comunicación con el espectador, o de encarar un texto o la expresión con otro personaje. Especialmente en el caso de los actores episódicos, con los que trabajamos en un solo capítulo, era un desafío mayor encontrar ese lenguaje común que habíamos encontrado, que debía tener cierto realismo. En esta temporada tuvimos la posibilidad de recoger lo mejor que habíamos aprendido en la primera temporada, a la que se sumaron muchos nuevos actores argentinos, uruguayos y brasileros. Todos estos actores ya venían de haber visto la temporada anterior, y les resultó más fácil entender este código que habíamos desarrollado. Entre todos hemos formado un equipo de gran unidad. Entre las tres nacionalidades logramos conformar un equipo que llevó adelante muy bien la historia. Incluso los tres directores, son completamente diferentes en sus modos de trabajar, pero nos entendimos muy bien. Son increíbles las posibilidades actorales y creativas que hay en América Latina y este tipo de producciones internacionales son muy enriquecedoras.

 

El Hipnotizador es una historia de género fantástico en la que abundan los efectos visuales. ¿Cuáles son los desafíos de interpretación de este género?

 

Si bien es una historia de género fantástico, los personajes se mueven en un universo de emociones y pensamientos, tal como cualquier ser humano, y a partir de esto se genera la empatía con el espectador. Esto lo trabajamos mucho en la primera temporada y para la segunda fue mucho mas fácil que todos entendiéramos el código que debían tener en cuenta para interpretar a sus personajes y narrar la historia. En cuanto a los efectos visuales, no es habitual en América Latina trabajar en una producción con tantos efectos especiales. Es curioso porque el efecto especial es el extremo de lo que es un acto de ficción, o de imaginación. De todas maneras, para un actor no es algo tan difícil de conjugar, ya que como actores permanentemente trabajamos alrededor de un artificio, en torno al cual hay que crear una realidad. Como actores siempre nos nutrimos de elementos de la imaginación y los efectos especiales son parte de este proceso creativo.