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Columna: La vida sexual después del embarazo

La sexóloga brasileira Flavia dos Santos nos habla sobre diferentes temas que nos interesan a todos.

Acabamos de celebrar el mes delas madres y hay un tema que suele quedar escondido en el universo femenino después del parto…. la vida sexual. Muchas mujeres sufren calladas las angustias, dudas, la falta de deseo,

dolores, y pocas son capaces de hablar o buscar ayuda porque sienten que es absurdo que en ese momento, considerado el más sublime de la vida de las mujeres, pudiera estar más preocupada con “eso” que con la satisfacción

de la maternidad.

 

Y si nos preocupamos o peor aún, nos asustamos. La falta de deseo, el cansancio, la presión psicológica que tenemos (¿que mamá no se ha sentido incapaz de cuidar aquella pequeña criatura que depende 100% de nosotras

para sobrevivir?) y junto a ello la pareja, que no entiende todo el rollo hormonal que pasamos y creen que estamos dando preferencia al bebé y no más a él, o que simplemente lo hemos desplazado a un segundo plano. ¡Duro!

 

La buena noticia es que todo va mejorar! En el embarazo las hormonas llegan a sus niveles más altos y apenas parimos se desploman a sus niveles más bajos, diferente de otros mecanismos biológicos, las hormonas demoran en estabilizarse. Y para que suban adecuadamente son necesarias ciertas condiciones como buena alimentación, poco estrés y tener horas completas de sueño.

 

Amamantar, dormir y comer mal, no reconocer el propio cuerpo, hace que las hormonas tarden tiempos distintos en cada mujer, o sea, no podemos dar un límite exacto que sirva para todas. El no dormir suficiente, por ejemplo, está relacionado con la falta de deseo en mujeres y hombres también. Dormir ocho horas seguidas suele ser el mejor afrodisiaco del mundo y la solución para casos de libido perdida. Preocupaciones, normales, sobre el bebé, futuro, plata, impide que la mujer se deje llevar por el momento y se le olvide de lo erótica que es. La mente puede ser traicionera y desdibujar toda la sensualidad que tenemos por sentirnos maternales.

Es un proceso, que cuanta más consciencia tomemos menos asustador se torna. Ser madre es delicioso, es la forma más pura y real de amor, pero ser mujer erótica también lo es. Placer y sexo conviven muy biencon la maternidad. Cada una, a su tiempo, retomara esa mujer sensual, sexual, erótica, que no se ha perdido, pero apenas está descansando.