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Thandie Newton habla de su reveladora experiencia en Westworld

Foto: Cortesía

Ya está al aire por HBO la segunda temporada de Westworld, el parque de atracciones futurista controlado por alta tecnología; y esto es lo que tiene que contar la actriz Thandie Newton, quien interpreta a Maeve Millay de esta nueva entrega.

 

La serie que ya ha sido ganadora de múltiples premios Emmys, es una creación para televisión de Jonathan Nolan y Lisa Joy, que cuenta con la producción ejecutiva de los mismos junto a J.J. Abrams, Athena Wickham, Roberto Patino, Richard Lewis y Ben Stephenson y está basada en la película escrita por Michael Crichton.

 

Los episodios en los que Maeve comienza a tomar conciencia fueron alucinantes. ¿Te impresionó también la magnitud que cobró la serie?

Sí, absolutamente. Ayudó el hecho de que yo estuviera frente a un talento artístico tan impresionante en el rodaje. Al imaginar este mundo futurista, el diseñador de producción y su equipo realmente crearon un nuevo modo de ver las cosas e imaginaron cómo sería todo. Y Lisa y Jonah, dentro de las limitaciones de tiempo y presupuesto, hicieron todo lo posible para hacer de este un festín visual para la audiencia y algo que realmente te permitiera estar inmerso en otra realidad.

En el caso de Westworld realmente me perdí en el personaje, de verdad. Lo viví con mucha sensibilidad, y creo que en parte se debe a que confiaba en el entorno en el que estaba y a la larga experiencia que compartimos con el equipo. Desarrollé una enorme confianza hacia ellos y siento por ellos un gran cariño. Fue con ellos con quien generalmente estaba desnuda o con quienes tenía que expresar plenamente los nuevos sentimientos de fragilidad.

 

¿Cuáles fueron los retos particulares de interpretar a Maeve?

Tuve que volver a un nivel de sentimiento muy simple. No tenía la misma complejidad que habría tenido si hubiese interpretado a un adulto con tantos niveles. Maeve tenía una cualidad casi infantil. Las emociones singulares fueron muy fuertes y creo que obviamente se transmiten a la pantalla y al público de una manera muy potente, por la inocencia de lo que estás viendo.

En la segunda temporada ella crece. Es curioso, en realidad, cuando la gente habla de Maeve dice “ella hizo esto, ella hizo aquello” y para mí en realidad no es “ella” sino “eso”, porque es un robot. Y eso es lo otro que es tan fascinante de esta serie.

 

¿Tenías alguna idea de cómo se desarrollaría la segunda temporada antes de empezar?

Cuando leí el primer episodio resultó ser completamente diferente de lo que pensaba que sucedería. Simplemente pensé: “Maeve es todopoderosa y es brillante”. Tengo que admitir que, psicológicamente, había dejado a Maeve en el tren. Creo que estaba en negación acerca de la idea de volver a Westworld. Realmente lo estaba. Porque la realidad de lo que está sucediendo en Westworld y de aquello a lo que ella debe enfrentarse al regresar, fue algo que mi mente bloqueó.

Cuando regresé para la segunda temporada y me enfrenté a la realidad de lo que estaba sucediendo, fue como si me sacaran de la negación con una patada en la nuca, básicamente. Y sí, es solo una serie de televisión y es solo un personaje, pero es muy fuerte y refleja mucho de lo que está pasando en el mundo.

 

 

¿Sientes que la serie, y en particular el hilo argumental de Maeve, son aún más proféticos ahora, tras el surgimiento del movimiento “Yo también” (Me Too)?

Sí, pero Westworld fue escrito en los ‘70 por Michael Crichton y hay muchas otras historias que se reciclan una y otra vez. ¿Cuántas Cenicientas hay? Miles. He estado luchando contra la violencia contra la mujer durante 20 años. He estado hablando sobre el acoso sexual y la violación en nuestra industria durante 20 años y nadie estaba dispuesto a enfrentarlo. Está muy arraigado en nuestra industria. Está en todas partes.

Es casi como si el hostigamiento o el lenguaje sugerente fueran un impuesto que hay que pagar. O el tener que vestirse de determinada manera. Se acepta porque todo el mundo es cómplice, porque nadie quiere ser el que lo señale. Y yo lo denuncié. Afecta mi carrera y ha afectado también mis amistades. Me volví menos contratable. Lo sentí claramente.

Iba a Hollywood para trabajar, pero para generar un cambio real me acerqué a las organizaciones populares de todo el mundo donde las mujeres realmente necesitan ayuda. Hablo con mujeres que verdaderamente necesitan ayuda, que no tienen voz. Prefiero pasar tiempo con ellas que con aquellos que tienen una voz, dinero y poder, pero no han hecho nada. Puedo ayudar a un centenar de personas en el mismo tiempo que le llevaría a una celebridad adinerada ignorarme. Así que prefiero ir a ayudar a un centenar de personas. A un millar de personas.

 

¿Te resulta difícil, al volver de trabajar en África, volver a ponerte el traje de actriz y trabajar en este mundo?

No, en absoluto. No, porque la actriz se inspira en todo eso otro. Para mí, interpretar a Maeve –que es un personaje que se ve obligado a morir una y otra vez, y a experimentar crueldad una y otra vez– evoca mi experiencia con las mujeres en el Congo que han sufrido terribles actos de violencia sexual.

Esas son las mujeres que me han inspirado, y con Maeve pienso en ellas, si yo sólo pudiera darles la oportunidad de volver atrás sus vivencias para poder levantarse. Son muy importantes para mí. Eso no sucede muy a menudo con mi trabajo, dado que gran parte del tiempo estoy lidiando con personajes mal guionados, personajes femeninos escritos por hombres que hacen lo que pueden, pero no dan la talla. De hecho he tenido que dejar trabajos, o decir no a empleos porque son sexistas, misóginos y racistas y la gente ni siquiera se da cuenta de que están siéndolo. Pero soy bastante quisquillosa. Y entonces, interpretar a Maeve en Westworld ha sido extraordinario, porque siento que he podido interpretar un personaje que, en muchos sentidos, refleja la desgarradora verdad de lo que vive la gente a través del mundo.

 

¿Quién crees que se identifica con Maeve?

Cualquier persona que esté luchando por la libertad de algún modo, que luche por ser entendido, por la realización personal, que luche por reafirmar su propia identidad y su propia historia. El hecho de que se identifiquen con una pequeña mujer negra realmente dice mucho sobre quiénes son. Es bastante impresionante. En Westworld, los temas y los personajes sin duda trascienden la raza, lo cual tiene todo el sentido, porque la raza es un término completamente imaginado. Eso es algo que vemos, con solo mirar el elenco que tenemos y ver las experiencias que atraviesan todos los robots. No importa si eres pálido o moreno, todos se ven atravesados por la realidad. Si estás oprimido, pasas por algo.