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Los secretos de la 6ª temporada de ‘Veep’

Foto: Cortesía HBO

A propósito del regreso de la sátira política que sacudió al mundo con su sinceridad y sagacidad, conversamos con dos de los protagonistas y uno de los productores de esta serie que llegó a su sexta temporada este des de abril, por HBO.

 

Veep es protagonizada por Julia Louis-Dreyfus, que recientemente batió un récord al recibir su quinto Emmy consecutivo, por el papel de Selina Meyer –la vicepresidenta de Estados Unidos con un perfil irreverente, políticamente incorrecto y con sed de poder que sorpresivamente se convierte en presidenta del país. La serie presenta con detalles ese universo político y los complejos entretelones de las permanentes guerras por el poder dentro de la Casa Blanca, con Meyer y su equipo en el ojo del huracán.

 

En esta ocasión son ella y el también ganador del Emmy Tony Hale, junto al productor ejecutivo de la serie David Mendel, quienes nos revelan lo que sucede al interior de esta fascinante producción.

 

Al comenzar esta temporada, nos encontramos que Selina ya no tiene un puesto político. ¿Cuándo se tomó esa decisión? ¿Es algo que ya se decidió al iniciarse la quinta temporada?

 

David: Aún antes de que comenzara la quinta temporada.

 

Julia: Sí, cuando Dave y yo nos reunimos por primera vez para hablar sobre su incorporación a este trabajo, eso fue lo primero que dijimos.

 

David: Ambos sostuvimos: Olvida cómo resolverlo, en última instancia hay que saber hacia dónde debía ir. Se basó en la idea de que ella ciertamente podía ganar, pero eso no era tan divertido.

 

Es lo que más desea en este mundo, ciento por ciento ser Presidenta electa de los Estados Unidos. Y probablemente el programa llegaría a su fin si lo lograra. Por eso fuimos en la dirección contraria. Además, es divertida cuando se le echa porquería encima.

 

Julia: El fracaso constante es nuestro aliado en la comedia.

 

¿Con cuánta anticipación planifican en general los argumentos?

 

David: Siempre me gusta adelantarme un poco, en general, pues eso afecta las cosas. Cuando recién comenzamos la última temporada no sabíamos realmente si teníamos la trama para toda una temporada.

 

Tal vez la trama podría finalizar en cinco episodios, aunque siempre podría terminar en ocho. Hubo cambios hasta que logramos realmente decidirnos. Me gusta saber hacia dónde vamos.

 

A medida que pierde su poder político oficial ¿se dispersará la gente que la rodea o esa gente le será leal?

 

Tony: Mi personaje no puede dejarla. No sabe qué hacer sin ella.

 

Julia: Pero la gente sí se dispersa.

 

David: En el primer capítulo verán que hay daño colateral por haber trabajado para ella, y por la pérdida de poder. En el verdadero Washington D.C. probablemente el personal no se hubiera quedado todo el tiempo que logró permanecer su personal. Y los golpeará un poco, aunque positivamente, ver por dónde andan todos.

 

En el tráiler de esta temporada, vemos a Selina en un campo de refugiados ¿Qué tipo de papel juega allí?

 

Julia: Está asumiendo un papel post presidencial, tratando de permanecer vital y relevante, y tomándoselo tan seriamente como lo indica su ego. Hace mucho en el ámbito internacional.

 

David: Existe una gran tradición en este país: cuando las cosas no funcionan bien para uno en su país, váyase al exterior. Ante la duda, atraviese un campo minado.

 

Mucha gente se da un descanso de noticias en este momento ya que el ciclo de noticias en los EE.UU. es incesante y estresante. Al trabajar en un programa como éste ¿sienten que se pueden brindar esa pausa?

 

Julia: No, no creo que nos podamos permitir una pausa. En el momento de la elección, hubo un tiempo –unas 24 horas– en que todos nos preguntamos ¿quiénes somos ahora? ¿Podemos seguir siendo chistosos? ¿Corresponde? ¿Cuál debería ser nuestro tono? Tuvimos como una crisis de identidad y luego nos rearmamos y seguimos adelante. Pero creo que debemos tomar conciencia del entorno político actual para que, de alguna manera extraña, podamos apartarnos de eso.

 

David: Sí, creo que debemos tener la suficiente conciencia como para circunvalarlo por el momento, al tiempo que tomamos nota de lo que sucede. Porque cuando podamos dar un paso atrás, tal vez dentro de seis meses, cuando miremos en retrospectiva a estos primeros dos meses, debemos poder ver patrones, el relato más grande, en oposición a los tweets diarios.

 

 

No somos Saturday Night Live. No reaccionamos ante el chiste que hizo el martes. Para nosotros esto tiene que ver con el panorama más amplio de todos estos tipos de Goldman Sachs que trabajan en el gobierno. Tal vez no sepamos la respuesta aún, pero tal vez para septiembre ya tengamos una idea.

 

Foto: Cortesía HBO

 

¿Es difícil dejar de lado la locura de todos los días, y ser cómicos y creativos cuando uno se siente sitiado?

 

Tony: Sí, pero también es una linda salida. La mayor parte del tiempo, lo que hacen nuestros personajes es más duro de lo que experimentamos en la realidad. Pero cuando todo es caos, está bueno entrar en escena, mirarnos y preguntarnos ¿cómo podemos convertir esto en algo gracioso? Y qué más podemos hacer, y cómo podemos llevar esto al máximo, y encontrar pequeñas maneras de convertirlo en una comedia divertida.

 

Julia: Está bueno poder vincularse con un conjunto de actores y escritores, dar lo mejor de sí, y ser un equipo. Es una manera muy divertida de ganarse la vida. En la peor de las circunstancias.

 

 

 

Al final de la temporada anterior se hizo referencia sobre dejar el cargo y las practicidades de la vida real –que debe aprender a conducir y comprar estampillas–. ¿Les parece que los presidentes se desconectan tanto de la vida real?

 

Julia: Sin duda. Si uno es presidente, no cabe duda. Ya no compran cosas por sí mismos. Escuché una anécdota sobre uno de los Bush cuando dejó el poder. No sabía cómo funcionaban los lectores de código de barras en las tiendas porque no pisaba una tienda desde que había asumido el poder.

 

David: Te contaré una historia fascinante. En este momento estoy leyendo un libro increíble. Después que dejaron el poder y luego de un par de años en Independence, Missouri, Harry y Bess Truman decidieron ir a la Costa Este y lo hicieron manejando su propio auto. No había servicio secreto alguno, no había dinero en ese momento, y eran ellos dos solos, llegando a los pueblos donde algún policía podía enterarse y volverse loco, pero allí estaban ellos yendo a restaurantes. Dejando propina, pagando, comprándole algo de comer a algún agente, parando para tomar un helado, cargando combustible. Es fascinante y parece ciencia ficción. Es otro mundo, tan alejado de donde nos encontramos ahora.

 

Tony: Creo que también es parte de nuestra responsabilidad, cuánto los queremos ensalzar y colocar en un pedestal y separarlos de nosotros, sin darles ese toque humano. Pienso que eso es un problema nuestro.

 

 

 

¿Hay algunos insultos especialmente coloridos este año?

 

Julia: No recuerdo realmente, y no queremos hacer ningún adelanto al respecto, pero se vendrá algún insulto importante. Lo que quiero decir es que es malo. Hemos tenido ya un par; cuando los encontré en la lectura general, pensaba: “No sé si podremos hacer eso”. Pero luego creo que lo hicimos.

 

Tony: Sí, lo hicimos.

 

P: En el Reino Unido, la audiencia estaba bastante acostumbrada a que Armando sea mal hablado. Pero en los Estados Unidos, ¿se sorprendía la gente al principio?

 

Julia: En los Estados Unidos, sin duda, pues los insultos son en otro nivel. Ciertamente cuando se concibió la serie, no había otra igual. Pero creo que es una metáfora fabulosa para el ‘detrás de escena’ versus el ‘en escena’. Aparte del hecho de que el lenguaje en sí es gracioso, creo que ha funcionado bien desde el punto de vista de contar una historia. Y hemos tratado de mantenerlo. Como dijo Dave, la palabra “mierda” por sí sola no logra el efecto.